La lectura puede ser un motivo más para compartir momentos en familia, ¡familia que lee unida permanece unida!
Parece que fue ayer cuando esperábamos ansiosas la hora de ir a dormir, era en ese mágico momento en el que nuestros papás sacaban un poco de su tiempo y compartían el gusto por los clásicos de la
literatura infantil.
La Bella Durmiente, Caperucita Roja, Blanca Nieves, Cenicienta, El Gato con Botas, son algunos de esos buenos cuentos. Esa linda costumbre se ha ido perdiendo cada vez más en las familias actuales, ya sea por las ocupaciones del día a día o por otro tipo de entretenimiento.
Atraer de nuevo a tu familia a la
lectura, debe ser un propósito para poner en marcha cuanto antes, es hora de volver a sana costumbre. Si tus hijos son aún pequeños es el momento ideal para comenzar con esta estimulante costumbre.
Había una vez...El colegio es sin duda nuestro primer acercamiento a la lectura con un enfoque intelectual. Es allí cuando descubrimos si somos propensos a desarrollar hábitos lectores o si simplemente leemos el
libro para pasar la nota. En esta etapa, tú como mamá juegas un papel fundamental para crear este hábito en tus hijos.
Investigaciones recientes han demostrado, que leer en familia contribuye a mejorar de forma notable la capacidad lingüística y
verbal de los niños en edad escolar, además de incrementar el
rendimiento académico en todas las asignaturas.
Sabemos que tú tienes que repartir el tiempo entre el hogar, el trabajo, tu pareja, los niños... ya que eres una mujer activa para la cual cada minuto es muy valioso, es preciso que saques un rato más e incentives el hábito de la lectura en familia, resulta inclusive mucho más motivador para tus hijos, que si lo hacen solos.
Interacción familiarLa falta de tiempo puede ocasionar que ocurran momentos en que no le puedas prestar la atención que quisieras a las actividades académicas de tus pequeños y la
relación de pareja se limite a una cena rápida y una conversación casual antes de dormir.
Estos momentos de lectura en familia te ayudarán a retomar esa sana convivencia, que el
estrés del día a día ha estado restringiendo. Los rituales familiares son tan importantes, que vale la pena buscar los espacios para implementarlos y hacerlos con frecuencia.